| Teatro infantil más allá del tabú de la muerte |
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| Escrito por Teatro en la Argentina |
| Lunes, 27 de Julio de 2009 00:07 |
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La Colección Mascaritas de Colihue está dedicada al teatro infantil y cuenta ya con 16 títulos. Hay que destacar en su catálogo la inclusión de autores extranjeros. Sobresale entre ellos la mexicana Berta Hiriart, cuya pieza ¡Adiós, querido Cuco! fue éxito de público en México con dirección de Perla Szuchmacher.
¡Adiós, querido Cuco! enfrenta el tema de la muerte, considerado “tabú” en la literatura y el teatro para niños. Por criterios pedagógicos y moralistas de “protección”, la muerte fue sistemáticamente evadida durante años por los creadores de libros para chicos. Con el avance en la conceptualización problemática de la infancia y la apertura del arte a nuevos campos de experimentación, muchos tabúes dejaron de serlo con el objetivo de ofrecer más calidad y relevancia a los niños. Sin embargo, no abundan aún los textos que tematizan la muerte, la violencia, la sexualidad o lo político-social. Cada nueva contribución positiva en esta área (que constituye una verdadera zona de clivaje), es un avance importante, una fundación de nuevos territorios conquistados para la gran literatura para niños. Los chicos, felices de no ser subestimados y de tomar contacto con obras que hablan de sus experiencias. ¡Adiós, querido Cuco! es un caso ejemplar de esa gran literatura. Hiriart habla de la muerte a través de la historia de Pola, una niña que debe atravesar el duelo por la pérdida de Cuco, el querido perro de su abuela. Cuco muere de viejo. Desde una profunda observación de la psicología infantil, Hiriart cuenta a través de siete escenas las siete etapas del duelo de un niño por la pérdida de un ser querido. La abuela, desde su sabiduría, acompaña a Pola y la orienta con sus enseñanzas sobre los procesos de la vida. Las estaciones del duelo son “La negación”, “El pasmo”, “La rabia”, “La angustia”, “La tristeza”, “La recuperación y la culpa” y finalmente “La aceptación”. En la última escena Pola recibe de manos de su abuela un cachorro, al que llama Plúmbago (uno de los colores con los que, invita por su abuela, Pola pinta para mitigar su dolor). La abuela le dice a Pola: “Si los viejos no murieran no habría lugar para los cachorros”, o también “No hay jarabes ni inyecciones contra esta angustia”, “Todo lo que empieza acaba, pero también todo lo que acaba trae algo nuevo”. La pieza integra a su carácter experimental una clara dimensión didáctica: señala la importancia de aprender a decir adiós y reconocer los procesos vitales. Pola se convierte en “una experta en despedidas”. Lo didáctico excede de esta manera el marco de lo ñoño y pone el teatro al servicio de un humanismo para la existencia. Hiriart enmarca la historia de Pola y Cuco con dos narradores presentadores (a la manera brechtiana), dos “pajarracos” que otorgan a la dramaturgia un juego de planos narrativos y distanciamiento. La edición se completa una “Noticia de la autora” (contada por ella misma) y una mini entrevista realizada por Nora Lía Sormani, directora de la Colección. |
| Actualizado ( Lunes, 03 de Agosto de 2009 10:52 ) |



¡Adiós, querido Cuco! de Berta Hiriart, Mascaritas (Colihue), 2006, 46 páginas.
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